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Palabras de Germán Sánchez Ruipérez
 

22 de noviembre de 2010 

 
Querido Alcalde, 
 
Querida Alicia, querida Lola,
 
Autoridades,
 
Representantes de los medios de comunicación,
 
Amigos y amigas:
 
Antes de nada, quiero agradeceros vuestra presencia en este acto en el que tendremos el placer de mostraros la marcha del proceso constructivo de nuestra Casa del Lector.
 
Un proyecto con el que se corona el propio diseño estructural de la Fundación. Y que viene a sumarse a la labor que diariamente realizan nuestros otros centros técnicos.
 
Pero, además, Casa del Lector quiere ser la expresión de mi eterna gratitud a la ciudad de Madrid, que, desde mis inicios profesionales, me acogió con su proverbial hospitalidad y en la que pude culminar la creación de uno de los más importantes grupos editoriales españoles: el Grupo Anaya. Siempre he creído que, para el progreso de los pueblos, no hay apuesta más segura que la de la educación y la cultura.
 
Por ello me hice editor.
 
Y por idéntica razón, hace ya casi treinta años, creé esta Fundación, como la obra que, por antonomasia, contiene y da sentido a la totalidad de mi vida.
 
Una Fundación que he deseado dinámica, moderna, útil. Comprometida con las personas. Y que, desde el primer día, ha hecho de la lectura su núcleo programático, por entender el valor estratégico de la misma. Sólo a través del ejercicio lector, la información se transforma en el conocimiento que necesitamos para innovar y evolucionar. Que es lo mismo que decir, para vivir en plenitud y con garantía de futuro.
 
Las sociedades lectoras serán siempre sociedades de progreso. Ajenas a la oscuridad y al miedo. Opuestas al dogmatismo. Esa es la comunidad que desde nuestra Fundación ambicionamos. Una sociedad que haga de la lectura su práctica cotidiana. Y que, al mismo tiempo, amplíe los límites tradicionales del territorio lector.
Leer el texto, sí. Pero, también, la imagen. La Música. La Historia. La Ciencia... Leer para interpretar. Para comprender. Leer para valorar, asimilar y compartir.
 
Por eso la lectura siempre es vanguardia.
 
Y, por ello mismo, desde el momento en que el Ayuntamiento de Madrid definió la vanguardia como la dimensión que vertebrara el proyecto cultural de Matadero, la Fundación decidió que éste era el lugar privilegiado en el que levantar su soñada Casa del Lector. Un renovador proyecto de Investigación, Desarrollo e Innovación que, estamos seguros, marcará tendencias futuras.
 
Para ello, y gracias a la generosa cesión del Ayuntamiento de Madrid, disponemos de cerca de ocho mil metros cuadrados en que levantar nuestra propuesta. Y queremos hacerlo a la altura que el proyecto, Matadero y la ciudad de Madrid merecen.
 
Como podréis comprobar, ya hemos completado lo que, a mi entender, suponían las fases más delicadas y laboriosas del proceso constructivo: de un lado, la imprescindible consolidación y adaptación estructural de los edificios, urgidos de una profunda intervención para acoger los nuevos usos a que ahora van a destinarse. Y, de otro, la creación de una compleja malla de instalaciones, igualmente imprescindible para la máxima funcionalidad de la infraestructura.
 
Culminados ambos procesos, hemos iniciado el acondicionamiento en sí de los primeros espacios, con soluciones tan funcionales y novedosas como las de esas once grandes vigas pretensadas que cosen y articulan dos de nuestras naves. Y que, además de ser soporte de parte de nuestras áreas expositivas, de estudio y documentación, expresan y enfatizan lo que Casa del Lector quiere ser: una red de enlaces, un entramado de puentes que, como los que abrazan nuestro río, ahora tan brillantemente recuperado, conecten territorios comúnmente distantes, cuando no antagónicos: la lectura tradicional y la contemporánea. El papel y la pantalla. El mundo profesional y el público en general. Los niños y jóvenes y los adultos... En suma, un deliberado intento de generar cultura desde el encuentro, el diálogo y la convivencia de cuantos habitan y se nutren del cada día más plural y multimediático universo lector.
 
Por delante nos quedan aún varios meses de intenso trabajo. Pero estamos plenamente convencidos de que los completaremos con éxito. Y a tiempo.
 
Porque nuestra ilusión es más viva que nunca. Y porque en Casa del Lector contamos con la aportación de profesionales y empresas de extraordinaria valía:
  • Antón García Abril y su extraordinario equipo, principales responsables arquitectónicos del proyecto.
  • Alberto Corazón, que nuevamente me honra sumándose a uno de mis proyectos más emblemáticos, encargado de la identidad y señalética general de la propuesta.
  • Jesús Moreno, con quien tantas exitosas experiencias profesionales hemos ya compartido, a quien corresponde buena parte de la arquitectura interior del recinto.
  • Y Ferrovial, la empresa constructora, que con tanto entusiasmo y profesionalidad está acometiendo la totalidad de la obra.
A todos ellos se suma, además, la persona y trayectoria ejemplar de César Antonio Molina quien, junto a su equipo, y desde el próximo mes de abril, asumirá plenamente la responsabilidad de dirigir nuestro proyecto, lo que hará posible que Casa del Lector inicie ya su actividad en el otoño del año 2011.
 
No quiero cansaros más.
 
Os reitero cordialmente mi gratitud, muy en especial a ti, querido Alberto. Gracias por tu compañía. Por tu apoyo. Por tu plena solidaridad con este proyecto que pronto, muy pronto, será un referente destacadísimo en Madrid, en España y en el mundo.
 
E igualmente mi más sincero agradecimiento a todos vosotros, a quienes cordialmente siento ya como parte inseparable de esta Casa del Lector que, precisamente por ello, se hace más rica, más cálida y más cercana.
 
Muchas gracias.
 
Germán Sánchez Ruipérez
Presidente de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

 

 


Documentación:
discurso_gsr.pdf
 
 
 







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